El transporte por carretera en España emite cada vez menos gases de efecto invernadero


El transporte por carretera en España emite cada vez menos gases de efecto invernadero. El descenso es progresivo desde 2007, y en 2012 las emisiones derivadas del consumo de carburantes alcanzaron niveles similares a los de 1999 y 2000. Estos datos proceden de un estudio realizado por la Comisión Nacional de Energía (CNE)
, hecho público hoy, que permite estimar el impacto medioambiental del transporte por carretera a partir de las estadísticas de consumo de petróleo de este organismo y otras fuentes de información.

“Se han analizado los gases más relevantes, bien por su toxicidad o por su impacto medioambiental”, explica la CNE en un comunicado. El estudio evalúa tanto los gases de efecto invernadero (GEI) más significativos (CO2, CH4 y N2O) que contribuyen al calentamiento global; como los gases precursores del ozono troposférico (CO, NOx, COVNM y CH4) que son los responsables del smog fotoquímico –la boina o niebla contaminante que tiene efectos perjudiciales para las vías respiratorias– y los gases contaminantes acidificantes (NOx, NH3 y el SO2), también muy nocivos para la salud y responsables de la lluvia ácida.

En el caso de los GEI, la estimación muestra una caída progresiva desde 2007, a la que contribuyó la caída en el consumo, la incorporación del uso de biocarburantes y la mayor eficiencia de los vehículos nuevos con menores emisiones, según la nota de prensa de la CNE.

Las emisiones de CO2 están estrechamente relacionadas con la actividad económica del país. Los gráficos que incluye el trabajo muestran cómo a partir de 2007 desciende el consumo de carburantes convencionales y, en paralelo, caen las emisiones de CO2 a la atmósfera.

La reducción de las emisiones de gases precursores del ozono troposférico ha sido “drástica” desde los años noventa, y responde a la instalación de catalizadores en los vehículos y de sensores que miden la riqueza de la combustión, que permiten reducir notablemente las emisiones de CO y de NOx. “La prohibición de la venta de gasolina con plomo en España desde 2001 ha favorecido la reducción de los COVNM”, añade el estudio.

En lo que respecta a los gases acidificantes, como el dióxido de azufre (SO2), el trabajo habla de una “caída vertiginosa” desde 1994 debida a “la mejora de la calidad de los carburantes, que limita su contenido en azufre, que desaparece de gasolinas y gasóleos desde 2009”: “En 2012 prácticamente desaparecen las emisiones de SO2 ligadas al transporte”, añade.

El transporte por carretera supone el 32% de la energía final total que se consume en España y los productos petrolíferos siguen representando más del 80% de la energía que se emplea en este sector. El 22,4% de las emisiones de gases de efecto invernadero proceden del transporte por carretera, según datos que proporciona el informe.

 

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