Las células madre embrionarias humanas abren una nueva era en la biotecnología

La obtención de células madre embrionarias humanas por clonación, anunciada la semana pasada, va a obligar a cambiar el diccionario. El logro de un grupo de científicos, entre los que estaba una investigadora española víctima de los recortes, ha revitalizado una línea de investigación que, con estas células capaces de convertirse en cualquier otra del cuerpo, ofrece la promesa de la medicina regenerativa. Pero además ha dejado descolocados a los que, como la iglesia católica, rechazan la investigación con embriones humanos.

El trabajo del equipo de investigadores liderado por Shoukhrat Mitalipov, de la  Universidad de Ciencia y Salud de Oregón (EEUU) es todo un ejemplo de las maravillas de la biotecnología. La teoría es muy sencilla: se coge una célula del paciente, en este caso de la piel, y se introduce en un óvulo de una donante al que previamente se le ha extraído el núcleo. De esta manera, el ADN de la donante deja su paso al del enfermo. Es lo que se conoce como transferencia nuclear de células somáticas (SCNT, por sus siglas en inglés) y, con pequeñas pero claves variaciones, es la técnica que permitió crear a la oveja Dolly.

Para conseguir la fusión del óvulo con la célula extraña, los científicos recurrieron a un virus inactivo llamado Sendai (Paramyxovirus) usado en reprogramación celular para promover fusiones celulares. Lo siguiente fue engañar al óvulo y hacerle creer que había sido fecundado y se pusiera en marcha. Para ello, le aplicaron una pequeña descarga eléctrica. Por último, usaron cafeína para estabilizar el proceso de división celular hasta conseguir llegar a una fase (blastocisto) de la que extraer células madre embrionarias, lo que supuso la destrucción del embrión.

 

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