Europa reduce las emisiones de CO2 pese a la falta de incentivo

La Comisión Europea ha ofrecido hoy dos datos sobre la lucha contra el cambio climático. Uno bueno, que las emisiones de gases de efecto invernadero que participan en el Régimen de Comercio de Derechos de Emisión de la UE (RCDE UE) descendieron un 2% el año pasado, y otro malo: que el excedente de derechos de emisión prácticamente se ha doblado, lo que subraya el desequilibrio entre la oferta y la demanda y demuestra una vez más que el sistema de compraventa de derechos de CO2 está muy tocado. El Parlamento europeo votó el mes pasado rechazar la propuesta de la comisaria de Cambio Climático, Connie Hedegaard, para retrasar la subasta de nuevas cuotas de emisión de CO2, con lo que pretendía corregir el desplome del precio que pagan las empresas que contaminan. En resumen, salvar el sistema de derechos de emisión.

“La buena noticia es que las emisiones siguieron reduciéndose en 2012. La mala noticia es que se ha acentuado el desequilibrio entre la oferta y la demanda, en gran parte debido a unas cifras récord de utilización de créditos internacionales. Al inicio de la tercera fase, el excedente alcanza casi los 2.000 millones de derechos de emisión. Estos datos avalan la necesidad de que el Parlamento Europeo y el Consejo actúen con celeridad en lo que respecta al aplazamiento”, ha declarado Hedegaard, según recoge una nota de prensa oficial.

“No he visto las últimas cifras, pero la Comisión opina que se trata de un instrumento basado en el mercado, así que es natural que el precio del carbono baje cuando la actividad económica baja”, reflexiona el director general de Energía de la Comisión Europea, Philip Lowe, que ha participado en un seminario con periodistas sobre Energía en la Unión Europea.

“La cantidad de derechos de emisión que se dieron originalmente, sumadas a las que han estado entrando en el mercado del exterior, significan que tenemos un excedente estructural en el sistema. El objetivo del aplazamiento era al menos enviar una señal, decir que es necesaria más disciplina en el volumen de certificados. La ausencia de una decisión pone más presión en la necesidad de reformas estructurales en el sistema”, señala. Lowe ha asegurado que, si no hay acuerdo en el aplazamiento –la propuesta de Hedegaard va ahora al Consejo—, “la única manera que tienen los países de controlar los precios del CO2 tendrá que ser establecer un precio mínimo o bien gravarlo con impuestos”.

El sistema de compra de derechos “abarca más de 12.000 centrales eléctricas e instalaciones industriales de los veintisiete Estados miembros, Noruega y Liechtenstein, así como, desde 2012, las emisiones de las compañías aéreas resultantes de los vuelos entre aeropuertos de estos países y de zonas estrechamente ligadas a ellos”, explica la Comisión. Las emisiones de estas instalaciones se han reducido hasta los 1.867 billones de toneladas equivalentes de CO2 en 2012, lo que supone un 2% menos que en 2011, según sus cifras.

El excedente de derechos de emisión, que muchas industrias han aprovechado para vender y cuadrar sus cuentas de resultados desde 2008, rondaba los 950 millones a finales de 2011. Un año después, según la Comisión, ya acumula casi 2.000 millones de derechos.

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