La ‘transparencia’ del pez cebra le convierte en el mejor ratón de laboratorio

Según la información de esmateria.com , el ratón lleva muchos años siendo el rey del laboratorio pero le ha surgido un importante competidor. Un pececillo de unos cinco centímetros de largo y unas características rayas longitudinales en el cuerpo que le otorgan su apodo: el pez cebra. Su peso en la investigación se ha multiplicado en los últimos años gracias a sus condiciones que a partir de hoy se suman a la publicación en Nature de dos trabajos decisivos que van a redoblar su valor e influencia: su genoma completo y todo un catálogo de peces cebra mutantes que serán muy útiles para tirar del hilo hacia el descubrimiento de curas para innumerables dolencias humanas.

Este pez cuenta con numerosas ventajas frente a otros animales de laboratorio, como ratones, pollos y moscas. Es transparente, lo que permite visualizar sin problemas la evolución de experimentos; pone más de medio millar de huevos de golpe, lo que genera mayor capacidad estadística con menor esfuerzo; y se convierte en un embrión en apenas 24 horas, lo que posibilita resultados con un ahorro de tiempo impagable. El “bueno, bonito y barato” llevado al laboratorio. Y además también es transparente en sentido figurado, ya que la comunidad que trabaja con él comparte libremente sus resultados en repositorios online con el mejor espíritu open access. Más transparente aún a partir de hoy, con su manual de instrucciones genético completo al alcance de todos.

Pero necesitaba contar con un buen mapa de su genoma y sus similitudes con el humano para que estos experimentos fueran realmente útiles. Hasta hoy, se había ido publicando poco a poco, a retales más o menos consolidados, pero el trabajo que publica Nature tiene una calidad y un detalle extraordinariamente provechosos. “Este genoma lleva dando guerra 12 años”, resume el investigador español Carlos Torroja, uno de los firmantes de este estudio, coordinado por el Instituto Wellcome Trust Sanger. Torroja explica que se empezó a hacer como si fuera el humano y resultó “imposible de reconstruir”.

“Los métodos e infraestructuras usadas en el genoma humano no valían”, asegura este investigador del Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares (CNIC), que se incorporó hacia el final del proyecto, iniciado en 2001, para tratar de reordenar todas esas piezas secuenciadas para que “quedaran bien”. De su trabajo quedan, por tanto, dos legados: el método en sí para ordenar un mapa genómico y el detallado genoma del pez cebra. Ahora sabemos que el pez cebra y los humanos compartimos el 70% de la información genética y más del 80% de los genes responsables de enfermedades humanas.

Además, este trabajo se complementa con un catálogo de mutantes que se está desarrollando a gran escala en los laboratorios del Instituto Sanger. Se trata de mutar todos los genes del pez, uno a uno, para ver como esta mutación altera su anatomía, fisiología o comportamiento. Allí lo explican como si se fuera quitando cada vez una pieza distinta de un coche para ver qué falla y así identificar su utilidad. En lugar de provocar mutaciones de forma aleatoria, se proponen hacer el catálogo completo de mutantes posibles, por todas las facilidades que da el pez cebra.

 

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One Response to La ‘transparencia’ del pez cebra le convierte en el mejor ratón de laboratorio

  1. Raquel Comesaña di:

    El pez cebra permite ver a través de su piel, toda su información se comparte con espíritu ‘open access’ y desde hoy tiene su mapa genético secuenciado y ordenado en la web.

    Este animal, mucho más barato que los roedores, promete conquistar los laboratorios.
    El ratón lleva muchos años siendo el rey del laboratorio pero le ha surgido un importante competidor. Un pececillo de unos cinco centímetros de largo y unas características rayas longitudinales en el cuerpo que le otorgan su apodo: el pez cebra. Su peso en la investigación se ha multiplicado en los últimos años gracias a sus condiciones que a partir de hoy se suman a la publicación en Nature de dos trabajos decisivos que van a redoblar su valor e influencia: su genoma completo y todo un catálogo de peces cebra mutantes que serán muy útiles para tirar del hilo hacia el descubrimiento de curas para innumerables dolencias humanas.

    Este pez cuenta con numerosas ventajas frente a otros animales de laboratorio, como ratones, pollos y moscas. Es transparente, lo que permite visualizar sin problemas la evolución de experimentos; pone más de medio millar de huevos de golpe, lo que genera mayor capacidad estadística con menor esfuerzo; y se convierte en un embrión en apenas 24 horas, lo que posibilita resultados con un ahorro de tiempo impagable. El “bueno, bonito y barato” llevado al laboratorio. Y además también es transparente en sentido figurado, ya que la comunidad que trabaja con él comparte libremente sus resultados en repositorios online con el mejor espíritu open access. Más transparente aún a partir de hoy, con su manual de instrucciones genético completo al alcance de todos.

    Pero necesitaba contar con un buen mapa de su genoma y sus similitudes con el humano para que estos experimentos fueran realmente útiles. Hasta hoy, se había ido publicando poco a poco, a retales más o menos consolidados, pero el trabajo que publica Nature tiene una calidad y un detalle extraordinariamente provechosos. “Este genoma lleva dando guerra 12 años”, resume el investigador español Carlos Torroja, uno de los firmantes de este estudio, coordinado por el Instituto Wellcome Trust Sanger. Torroja explica que se empezó a hacer como si fuera el humano y resultó “imposible de reconstruir”.

    “Los métodos e infraestructuras usadas en el genoma humano no valían”, asegura este investigador del Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares (CNIC), que se incorporó hacia el final del proyecto, iniciado en 2001, para tratar de reordenar todas esas piezas secuenciadas para que “quedaran bien”. De su trabajo quedan, por tanto, dos legados: el método en sí para ordenar un mapa genómico y el detallado genoma del pez cebra. Ahora sabemos que el pez cebra y los humanos compartimos el 70% de la información genética y más del 80% de los genes responsables de enfermedades humanas.

    Además, este trabajo se complementa con un catálogo de mutantes que se está desarrollando a gran escala en los laboratorios del Instituto Sanger. Se trata de mutar todos los genes del pez, uno a uno, para ver como esta mutación altera su anatomía, fisiología o comportamiento. Allí lo explican como si se fuera quitando cada vez una pieza distinta de un coche para ver qué falla y así identificar su utilidad. En lugar de provocar mutaciones de forma aleatoria, se proponen hacer el catálogo completo de mutantes posibles, por todas las facilidades que da el pez cebra.
    El pez cebra y los humanos comparten el 70% de la información genética y más del 80% de los genes responsables de enfermedades.

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